Julio Mosquera
Para la UNESCO:
“Concretizar una abstracción desarrollando las capacidades de los particulares y de las sociedades que trabajarán para un futuro viable es un proyecto que por esencia compete a la educación. En realidad los cuatro principios de la realización de un desarrollo humano durable enunciados en la Cumbre mundial para el desarrollo sostenible de 2002 pueden compararse a los cuatro pilares de la educación descritos en el Informe Delors.
Lograr con éxito un Desarrollo Sostenible exige :
Estar consciente del desafío
Tener una responsabilidad colectiva y una cooperación constructiva
Ejercer una acción voluntarista
Creer en la dignidad de todos los seres humanos, sin excepción
La educación da capacidades para:
Aprender a conocer
Aprender a vivir juntos
Aprender a hacer
Aprender a ser.
Esto prueba que la educación es el agente determinante de la transición hacia el desarrollo sostenible, por su poder de hacer progresar las capacidades de las personas y de transformar en realidades sus aspiraciones concernientes a la sociedad.[...]
Eso representa una visión nueva de la educación, visión que ayuda a las personas de toda edad a comprender mejor el mundo en el cual viven, tomando consciencia de la complejidad y de la interdependencia de los problemas tales como la pobreza, el consumo exagerado, la deterioración del entorno y el deterioro de las ciudades, el crecimiento de la población, la salud, los conflictos y las violaciones de los derechos que amenazan nuestro futuro. Esta visión de la educación exige una perspectiva holística e interdisciplinaria para hacer progresar el saber y las capacidades necesarias para un futuro viable, así como un cambio de valores, de comportamientos y de modos de vida. Eso nos obliga a repensar nuestros sistemas, nuestras políticas y nuestras prácticas educativas, de tal manera que cada uno, joven o adulto, sea capaz de tomar decisiones y actuar según esquemas apropiados a su cultura y a su entorno con el fin de resolver problemas que amenazan nuestro futuro común. De esta manera las personas de cualquier edad pueden tener las capacidades de concebir y evaluar perspectivas mejoradas de un futuro durable y de concretizarlas trabajando de manera creativa, de común acuerdo con los demás.” Tomado de: http://portal.unesco.org/education/es/ev.php-URL_ID=27542&URL_
DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html
Para los ideólogos de la UNESCO todo lo anterior es posible dejando intacto el sistema capitalista. A estos les interesa ocultar que los males que aquejan a los sistemas educativos actuales, la promoción de determinados valores a través de los grandes medios de comunicación, etc. son estructurales a las sociedades capitalistas.
El reto que se nos impone es elaborar un discurso alternativo al de la UNESCO. Nuestro Gobierno Bolivariano decidió hablar de “desarrollo endógeno” en lugar de “desarrollo sostenible” como prefiere la UNESCO. ¿Qué significa desarrollo endógeno en el caso de nuestro sistema escolar? Tendremos que dar respuestas a esta pregunta. Por ahora adelanto una alternativa a los cuatro archi-trillados principios de Delors. Recordemos que la cartilla de la UNESCO nos obliga a definir los fines de la educación como el desarrollo de las capacidades para: Aprender a conocer, Aprender a vivir juntos, Aprender a hacer y Aprender a ser. Si aceptamos sin crítica estos principios estaríamos claudicando ante los entes internacionales y renunciando al desarrollo de una pedagogía crítica propia.
Tratemos cada uno de estos principios. El “aprender a conocer” es elaborado desde la perspectiva de la sociedad del conocimiento. Desde ésta se trata de adaptarnos al conocimiento producidos por otros, de lo contrario nunca saldremos del subdesarrollo. Además, este principio es presentado de manera aséptica, neutra. Se trata más bien de apropiarnos del conocimiento que consideremos útil o importante, de producir el conocimiento que necesitamos desde nuestra propia realidad. El problema no está en “aprender a conocer”, el problema está en tener el control de la decisiones culturales que llevan a elegir aquello que se quiere conocer y cómo se conoce. El conocer no está aislado de la relaciones de poder.
“Aprender a vivir juntos”, para eso no necesitamos la escuela. Nuestros antepasados pueden darle lecciones a Delors sobre el convivir. Este principio promueve la paz de clases. El problema de las sociedades capitalistas, de la injusticia, no es un problema del capitalismo sino que no sabemos vivir juntos. No caeremos en esa trampa de Delors.
“Aprender a hacer”, contrario al principio marxista de la unidad de la práctica y la teoría, Delors separa a ambos. Por un lado señala que hay que aprender a conocer y por otro lado señala que hay que aprender a hacer. Nosotros no aceptamos esta separación entre el hacer y el conocer. En otro momento elaboraremos algunas ideas acerca de la teoría de la actividad y sus implicaciones para la educación.
“Aprender a ser”, otra separación absurda. El ser humano es, hace y aprende, no se puede separar en compartimientos. Elaboraremos sobre esto más adelante.
Les invito a continuar con la discusión.
miércoles, junio 15, 2005
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2 comentarios:
En la cita anterior de un documento de la UNESCO se lee que "...la educación es el agente determinante de la transición hacia el desarrollo sostenible, por su poder de hacer progresar las capacidades de las personas y de transformar en realidades sus aspiraciones concernientes a la sociedad." Para la UNESCO la educación es el agente de cambio. Desde esta perspectiva no hace falta cambiar el sistema capitalista de explotación. Para la UNESCO el problema es la búsqueda del desarrollo sostenible. ¿Es este desarrollo posible dentro del capitalismo? ¿Es la educación el motor del desarrollo? Ese discurso de la UNESCO es tramposo. Los países llamados en vias de desarrollo o subdesarrollados, desde esta perspectiva, están en esa situación gracias a su educación. Si el sistema educativo cambia entonces alcanzarán el desarrollado. Esta perspectiva enmascara las relaciones de explotación y de dominación, y promueve la implantación de modelos educativos externos y extraños a estos países.
Ese punto de vista de la UNESCO es reforzado en otra parte de la misma cita donde hace referencia al "voluntarismo" y a "las capacidades de las personas". Este discurso es más trillado, característicos de la New Age y de las obras de autoayuda. Para la UNESCO el problema del desarrollo es un problema de las personas, de su formación y de su voluntad. ¿Qué les parece?
Llama la atención que en el Informe Delors se postula que “creer en la dignidad de todos los seres humanos, sin excepción [negrillas añadidas]” es una base para un exitoso desarrollo sostenible. La educación en tanto “agente determinante de la transición hacia el desarrollo sostenible” debe fundarse, según Delors, en la creencia que hemos citado. Sin embargo, si pensamos en una educación matemática crítica o en una pedagogía crítica, en el contexto de nuestra sociedad, debemos reflexionar sobre ello. ¿Puede emprenderse la transformación no sólo del hombre sino de las estructuras sociales y económicas considerando dignos a todos los hombres? El supuesto de Delors esconde precisamente el hecho de que la opresión y las desigualdades guardan relación con lo indigno. Creer en la dignidad de todos los hombres es una manera de afianzar el status quo; las estructuras tecnócratas o las que limitan la participación de las mayorías son ejemplos de esto. Si la dignidad de todos los hombres es un supuesto a priori, qué sentido tiene hablar de una educación para la liberación de los pueblos o de la humanización del hombre, qué sentido tiene comprender quiénes son los opresores y cómo lo hacen, o conocer las características e impacto del sistema capitalista en la sociedad moderna. Este informe se apoya en principios que, como señala Julio Mosquera, “promueven la paz de clases” y el pensamiento irreflexivo. La educación, entonces, en Delors, estaría alejada de estas reflexiones y en consecuencia de la acción y la transformación.
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